Ópalo negro etíope: cómo saber si es natural o está tratado

¿Estás pensando en comprar un ópalo negro etíope? Antes de enamorarte de sus colores, hay algo que deberías comprobar: que ese negro sea realmente natural.
El contraste entre un fondo oscuro y un intenso juego de color hace que los ópalos negros sean especialmente atractivos. Pero en el caso de los ópalos etíopes existe una particularidad que conviene conocer: algunos materiales, especialmente los hidrófanos de Wollo, son suficientemente porosos como para absorber agua y también pueden ser sometidos a distintos tratamientos de coloración.
Por eso, cuando encontramos un ópalo etíope de un negro muy intenso presentado como natural, la procedencia y el tratamiento importan tanto como su belleza.
¿Qué es exactamente un ópalo negro?
En gemología, el término black opal hace referencia a un ópalo cuyo color de fondo, o bodycolor, es oscuro, desde gris oscuro hasta negro, y sobre el que aparece el característico play-of-color o juego de color.
El fondo oscuro aumenta el contraste y puede hacer que los destellos de rojo, verde, azul o amarillo parezcan todavía más intensos. Por eso los ópalos negros son especialmente valorados. GIA los considera una de las categorías más apreciadas y señala que, en igualdad de condiciones, el fondo oscuro puede hacer que el juego de color destaque mucho más.
Y aquí aparece el problema.
Un ópalo claro también puede hacerse parecer negro mediante un tratamiento.
Ópalo negro natural vs. ópalo etíope tratado
Los ópalos etíopes, especialmente los procedentes de Wollo, son conocidos por su carácter hidrófano. Esto significa que su estructura puede ser suficientemente porosa como para absorber agua.
Esa misma porosidad hace posible que determinados tratamientos penetren en el material.
Entre los tratamientos documentados se encuentra el tratamiento con humo, utilizado para oscurecer el cuerpo del ópalo y darle una apariencia similar a la de un ópalo negro natural. También se han documentado ópalos etíopes teñidos y otros procesos destinados a modificar su color.
GIA ha documentado específicamente ópalos hidrófanos etíopes tratados con humo. En estos ejemplares, el tratamiento puede detectarse mediante determinadas características microscópicas y gemológicas.
Por eso, que una piedra sea muy negra no demuestra por sí solo que su color sea natural.
3 pistas para sospechar de un ópalo negro etíope tratado
1. Observa las grietas, arañazos y cavidades
Una de las señales más interesantes aparece al observar el ópalo con aumento.
En los ópalos etíopes tratados con humo, el material oscuro puede concentrarse especialmente alrededor de arañazos, grietas, cavidades y pequeñas irregularidades de la superficie.
GIA señala precisamente la presencia de concentraciones pronunciadas de color en pits y scratches como una característica que permite detectar el tratamiento con humo en ópalos hidrófanos etíopes.
Esto no significa que cualquier ópalo que tenga color cerca de una grieta esté tratado. Es una pista, no una sentencia.
2. Mira cómo está distribuido el color
Un ópalo negro natural debería presentar un color de fondo que forme parte de la propia estructura del material.
En cambio, determinados tratamientos pueden generar concentraciones de color próximas a la superficie o patrones que resultan sospechosos bajo observación gemológica.
De hecho, GIA ha documentado tanto ópalos etíopes teñidos como ópalos oscurecidos mediante humo. En los materiales teñidos pueden aparecer concentraciones de color alrededor de pits y arañazos.
La dificultad está en que algunos tratamientos pueden penetrar bastante en el material, por lo que mirar simplemente si “el negro está en la superficie” no siempre basta.
3. Si la pieza tiene un valor elevado, pide un certificado
Esta es la prueba realmente importante.
Observar el ópalo, utilizar una lupa o incluso conocer determinados trucos de identificación puede ayudarte a detectar señales de alerta, pero ningún método casero debería considerarse una prueba definitiva de naturalidad.
Cuando hablamos de una gema de alto valor, la identificación del tratamiento requiere técnicas gemológicas y, en determinados casos, análisis de laboratorio.
Un informe gemológico puede determinar si el material es natural y señalar tratamientos detectables. GIA, por ejemplo, indica que sus informes de identificación de piedras de color pueden identificar si el material es natural y señalar los tratamientos detectables.
El certificado no sustituye a saber mirar la gema. Pero cuando hay mucho dinero en juego, tampoco conviene jugar a ser laboratorio con una lupa de bolsillo.
¿Entonces todos los ópalos negros etíopes son tratados?
No.
Y esta es una distinción importante.
Existen depósitos etíopes que producen ópalos con colores de cuerpo naturales que pueden llegar al negro. GIA documentó, por ejemplo, un depósito de ópalo negro en Stayish, donde los ejemplares estudiados presentaban un color oscuro natural y características diferentes de los materiales tratados.
Además, GIA señala que los ópalos etíopes pueden presentar una amplia variedad de colores de cuerpo, incluyendo blanco, marrón, rojo-marrón y negro.
Por eso, la cuestión no debería ser:
“¿Los ópalos negros etíopes son falsos?”
La pregunta correcta es:
“¿El color negro de este ópalo es natural o ha sido producido mediante un tratamiento?”
Son cosas muy diferentes.
¿Y por qué algunos se venden a precios tan diferentes?
El precio de un ópalo no depende únicamente de que sea “negro” o “etíope”.
También influyen factores como:
intensidad y distribución del juego de color;
colores presentes;
patrón;
transparencia;
calidad del material;
tamaño;
origen;
calidad del corte;
posibles tratamientos;
y, por supuesto, la rareza.
GIA señala que el play-of-color, el patrón y la claridad son factores fundamentales para valorar la calidad de un ópalo.
Por eso, un precio especialmente bajo puede ser una señal para investigar, pero no constituye por sí mismo una prueba de tratamiento.
Y lo mismo ocurre al revés: un precio elevado tampoco convierte mágicamente una piedra tratada en natural.
Un detalle especialmente importante: el tratamiento debe declararse
Que una gema haya sido tratada no significa necesariamente que sea “mala”.
Los tratamientos forman parte de la gemología y existen numerosos procedimientos utilizados para modificar el aspecto de las piedras.
El problema aparece cuando un ópalo tratado se presenta como si su color fuera completamente natural, especialmente si esa condición influye en su valoración y precio.
La propia investigación de GIA sobre ópalos hidrófanos teñidos destaca la importancia de la correcta declaración de los tratamientos dentro del comercio de gemas.
Para quien compra, la transparencia es fundamental.
El consejo de Puradigma
Cuando compras un ópalo negro, no estás comprando simplemente una piedra de color oscuro.
Estás comprando una gema cuyo origen, naturaleza, calidad y tratamiento forman parte de su valor.
En Puradigma seleccionamos nuestras gemas atendiendo a estos criterios y buscamos que cada pieza que incorporamos a nuestras joyas tenga la información necesaria para conocer exactamente qué estamos comprando.
Porque un ópalo natural no necesita que exageremos lo que es.
Su historia geológica ya es suficientemente extraordinaria.
Y si estás comprando una gema de alto valor, recuerda una regla sencilla:


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